Sanatorio San Carlos
 
  Prematurez y bajo peso al nacer

En los últimos años y gracias a los avances en la ciencia y tecnología, ha aumentado notoriamente la sobrevida de los recién nacidos prematuros y de bajo peso. Para abordar este tema es importante primero definir algunos conceptos básicos.

Según la Organización Mundial de la Salud, recién nacido prematuro es aquel cuya edad gestacional al momento de nacimiento es menor a 37 semanas; y de bajo peso, cuando éste es menor a 2500 gramos. De la misma manera, un paciente es de muy bajo peso al nacer cuando éste no supera los 1500 gramos y extremo bajo peso cuando es menor a 1000 gramos.

Una vez definido esto, la pregunta que surge inmediatamente tanto a médicos como a pacientes es a partir de qué edad gestacional (en semanas de embarazo) o a partir de qué peso un recién nacido tiene posibilidades de sobrevivir.

No hay por el momento una respuesta concreta a esta pregunta. Se considera que un recién nacido es viable a partir de las 25 ó 26 semanas, aunque en casos muy excepcionales se ha reportado para bebés tan pequeños como de 22-23 semanas.

Es sabido que estos pacientes presentan muchas complicaciones y enfermedades hasta que alcanzan la madurez correspondiente y peso adecuado para poder ser dados de alta de la terapia intensiva neonatal y enviados a sus casas con sus familias.

Entre ellas, podemos mencionar por ejemplo la retinopatía del prematuro, que representa la primera causa de ceguera infantil en la República Argentina. Esta problemática obedece a una alteración en la formación de la retina que les ocurre a estos pacientes.

Por otro lado, los pulmones del prematuro no se encuentran lo suficientemente maduros como para poder cumplir su función respiratoria. De hecho, mientras el bebé se encuentra en el útero materno recibe el oxígeno a través de la placenta materna y cordón umbilical. En muchos casos, necesitan de un respirador artificial u oxígeno por períodos muy prolongados.

Son pacientes muy propensos a las infecciones, ya que su sistema inmune no está lo suficientemente maduro como para hacer frente a los gérmenes y por ello requieren de cuidados extremos y sistemas de aislamiento estrictos

Asimismo, son incapaces de regular su temperatura corporal, como las pérdidas de agua, debido a lo cual se mantienen en incubadoras especialmente diseñadas para esta función, hasta que alcanzan la madurez.

La alimentación de estos pacientes se realiza a través de sondas que llegan directamente al estómago, con leche materna que es el mejor alimento para el prematuro en sus primeros días de vida. Muchas veces, se utilizan leches especializadas. Conforme el niño va creciendo y madurando y adquiere la succión, se puede colocar al pecho materno. Estos son tan sólo algunos de los desafíos que deben hacer frente.

En este largo camino juegan un rol crucial los cuidados de enfermería y también el contacto del niño con sus padres, en especial con la madre.

Para concluir, se podría decir que si bien la medicina ha avanzado notoriamente para ?bajar? cada vez más esas 25 ó 26 semanas, -cosa que en el pasado cercano era impensado-, el nuevo desafío es reflexionar sobre la calidad de vida de estos niños. No sólo mientras permanecen en la terapia intensiva neonatal, sino también cuando son dados de alta y deben adaptarse a la sociedad.


Servicio de neonatología SSC
Dr. Sebastián Ilera
MPRN 4626



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