Sanatorio San Carlos
 
 
   
 
Infarto agudo de miocardio

 

El infarto de miocardio es la principal causa de muerte en todo el mundo, tanto en hombres como mujeres. Es importante conocer algunos aspectos particulares de este cuadro agudo ya que, a modo de ejemplo, la demora en consultar es uno de los principales determinantes del pronóstico de un individuo afectado. También es importante enfatizar que, si bien se trata de un cuadro clínico grave, se puede prevenir.

¿Qué es un infarto?
Es la necrosis - o muerte de las células - de un órgano o parte de él por falta de riego sanguíneo debido a una obsturcción de la arteria correspondiente. Comúnmente, llamamos infarto al infarto agudo de miocardio (músculo cardíaco) pero le puede ocurrir a cualquier órgano.
¿Cómo se produce el infarto agudo de miocardio?
El proceso se inicia en el momento en que las arterias coronarias se obstruyen e impiden el paso de la sangre, por lo que, en un instante, los nutrientes y sobre todo el oxígeno, dejan de llegar al miocardio. El segmento de miocardio afectado por esa arteria, al no recibir oxígeno, no puede producir energía para moverse y se detiene. Si no se reestablece el flujo de sangre en pocas horas, el tejido se muere y con el tiempo se cicatrizará.
¿Por qué se produce el infarto agudo de miocardio?
Las arterias coronarias se pueden bloquear por distintas causas. La más común proviene de la aterosclerosis -que no es el deterioro neurológico progresivo que hace que uno pierda la memoria- sino que es un lento depósito e infiltración de grasas en las paredes de las arterias a la cual se agrega en un momento determinado un coágulo de sangre que es lo que desencadena el infarto agudo de miocardio.
Factores de riesgo que pueden ocasionar la obstrucción de las arterias coronarías
En la década del `50 se presentaron los resultados de un ya legendario estudio que se realizó en la pequeña ciudad de Framingham, cerca de Boston, donde un grupo médico siguió durante decenas de años a miles de voluntarios sanos y determinaron que algunas variables que ellos llamaron factores de riesgo predisponían a las personas a padecer infartos de miocardio. Estos son: hipertensión arterial, colesterol elevado, tabaco, diabetes, obesidad, sedentarismo, edad avanzada y sexo masculino.
Síntomas de infarto
El dolor torácico repentino es el síntoma más frecuente de un infarto; es, por lo general, prolongado y se percibe como una presión intensa, que puede extenderse o propagarse a los brazos y hombros, sobre todo el izquierdo, la espalda, cuello e incluso la mandíbula. Esta forma de dolor de pecho se conoce como angor o angina de pecho, aunque no son infrecuentes los infartos que cursan sin dolor o con dolores atípicos que no coinciden con el descripto. Por eso se dice que el diagnóstico es clínico, electrocardiográfico y de laboratorio, ya que sólo estos tres elementos en su conjunto permiten realizar un diagnóstico preciso.
En raras ocasiones es necesario recurrir a otros estudios complementarios como el eco doppler cardíaco, la angiografía o la cámara gamma.
¿Como se trata un infarto?
En los últimos años se ha revolucionado el tratamiento de esta patología; hasta hace 40 años, los individuos que padecían un infarto eran confinados a reposo absoluto durante meses y sólo tenían que esperar alguna complicación fatal, ya que no existía ningún tratamiento efectivo. A fines de la década del 60 dos cardiólogos de Los Angeles, Killip y Kimball, describieron la utilidad de las Unidades Coronarias para prevenir las complicaciones arrítmicas, con lo cual se redujo la mortalidad un 30%. A principios de la década del `80, un cirujano cardiovascular llamado De Wood descubrió, mientras realizaba una investigación que intentaba probar la utilidad de la cirugía en pacientes con infarto, que la causa aguda de la obstrucción era un trombo, o sea un coágulo de sangre. Este hallazgo revolucionó la cardiología e inició la era de los grandes trabajos de investigación con miles de pacientes con infarto que lograron demostrar que agentes antitrombóticos como la aspirina, los trombolíticos y los anticoagulantes, reducían la mortalidad de esta peligrosa entidad. A mediados de los `90, se agregó la estrategia invasiva con la angioplastía con stent. Así, se llegó al tratamiento actual, que debe iniciarse lo antes posible para que el beneficio sea mayor. Con el correr de las horas, aún las mejores terapéuticas disponibles pierden su efecto beneficioso y no se pueden utilizar. Lamentablemente, las demoras son un error grave que se cobra miles de vidas cada año.
Consecuencias de un infarto agudo de miocardio
Algunos pocos casos cursan con complicaciones graves que pueden costar la vida, particularmente durante los primeros dos días. La mayoría de los casos no presenta complicaciones y luego de algunos estudios funcionales debe decidirse si es necesario realizar una angioplastía para recanalizar la arteria ocluída o seguir con tratamiento médico, es decir ciudados generales de alimentación, ejercicios y remedios. En general, pueden reinsertarse a la vida normal luego de dos a cuatro semanas, en forma progresiva y bajo control médico. A largo plazo, el secreto para no repetir un nuevo evento (el segundo infarto nunca es tan bien tolerado como el primero) son las medidas de prevención que incluyen una alimentación sana, ejercicios aeróbicos regulares, mantener un peso adecuado, no fumar nunca y tomar medicaciones específicas que el cardiólogo deberá controlar ocasionalmente.
Para este grave y frecuente problema médico, nunca pierde vigencia la frase de las abuelas: “siempre es mejor prevenir que curar”.


Servicio de Cardiología SSC
Dr. Matías Calandrelli
MPRN 2985